El manejo de la frustración en nuestros niños y su manifestación en forma de “pataletas” suele ser uno de los principales motivos de consulta respecto de la conducta de sus hijos/as, especialmente durante los primeros seis años de vida. Entendemos una “pataleta” como una reacción desmesurada y repentina en la que se expresa rabia y frustración mediante una serie de conductas que incluyen llanto, gritos,autolesión, agresividad, etc. La práctica totalidad de los seres humanos, bien seamos adultos o niños, hacemos “pataletas”, solo tenemos que echar un vistazo al conductor del coche de al lado en un atasco para constatarlo. Lo que en esencia nos diferenciaría no es el nivel de frustración sino su manifestación. Lógicamente, debemos pensar que  a menor capacidad de simbolización  y estrategias de manejo emocional mayor será la intensidad, duración y tipo de conducta que se realiza para expresar la rabia y frustración.
Los estudios constatan  que esta conducta tiene su punto álgido entre el primer y el cuarto año de vida en donde alrededor del 80% de los niños expresan su rabia y frustración mediante este tipo de conductas. En la mayoría de los casos la atribución que se realiza a estas conductas es la de manipular al adulto para lograr la consecución de sus deseos, sin embargo, en muchas ocasiones, más de las que pensamos, esta expresión emocional responde a una necesidad no cumplida (sea una necesidad física, emocional, social, etc.) sin un posterior intento de manipulación, es decir, es consecuencia de su frustración y no necesariamente como intentos de manipulación hacia los padres.
El consejo típico que los profesionales han dado consiste en un clásico de la modificación de conducta, el denominado Tiempo-fuera, consistente en ignorar su conducta y/o dejarlo en un  lugar alejado hasta que se calme. Sin embargo, los últimos estudios provenientes de las investigaciones sobre la calidad del apego y aprendizaje emocional muestran que este tipo de estrategias, aparentemente efectivas, provoca una serie de efectos no deseables a corto y largo plazo, tanto en los niños, como en la relación con los padres.
En primer lugar, se ha demostrado que cuando se les hace Tiempo-Fuera los niños verbalizan que lejos de clamarse se sienten con más rabia, frustración e ignorados por sus padres. Algunos mencionan sentirse tristes y rechazados y no confiar en la disponibilidad y ayuda del adulto cuando se sienten mal.


En segundo lugar, los niños/as que reciben como práctica disciplinaria cotidiana para manejar sus expresiones de rabia muestran a largo plazo mayores índices de agresividad, mala conducta, desorden, y oposicionismo, ya no solo con sus padres sino con otros adultos.
Por último , la técnica del Tiempo-Fuera, NO enseña nada acerca del reconocimiento y manejo de sus propias emociones, valores e inteligencia emocional. Es más, esta estrategia proporciona una información emocional contradictoria al niño !Cálmate por ti mismo¡ cuando precisamente el niño nos está diciendo  ¡Contenme! ¡Yo no sé cómo hacerlo!!
La cuestión es ¿Qué alternativa tenemos?


Una alternativa que ha demostrado su eficacia a corto y largo plazo es la del acompañamiento y la contención emocional, es decir, quedarse con él/ella utilizando una serie de estrategias para que pueda entender y reconocer sus emociones. Concretando, algunas acciones concretas a realizar son:


1) Autocontrol. Tratar de que su pataleta no desencadene nuestra pataleta (no gritarle, pegarle, decir malas palabras, o inferir malas intenciones).


2) Simetría. Bajar a la altura visual del niño/a evitando que no perciba una actitud autoritaria.

3) Simbolización .Tratar de poner palabras a sus emociones.  “Sé que estás enfadada y rabiosa porque no quieres acostarte, pero tienes que dormirte porque ya es tarde”. 


4) Creatividad.  Mostrarle alternativas atractivas que le gusten (por ejemplo, ofrecer leer un cuento ). Esto no sólo calma al niño, sino que le enseña formas para calmarse en el futuro.
En definitiva, lo que tratamos con el acompañamiento  es intentar  contener y enseñar al niño/a sobre su reacción, más que provocarle mas malestar y establecer una autoridad basada en el poder innecesario con él/ella.
 A modo de reflexión;
¿Que pensaríamos de nuestra pareja sin en un momento de desborde emocional nos transmitiera  este mensaje “Cálmate tu solito que ya eres mayorcito…”?