La pasada semana recibí varias consultas vía mail
relativas al control de esfínteres en los niños. Algunas madres se mostraban
preocupadas y confundidas por informaciones que habían recibido de la
rumorología popular y preguntaban asustadas sobre la “normalidad” de sus hijos en esta cuestión. Es por esto que he creído
conveniente dedicar una entrada a este tema.
Como en todo lo relativo a la infancia, esta
cuestión no está libre de tópicos y opiniones que consiguen en muchos casos
angustiar innecesariamente a los padres;
A los dos años lo normal es que la mayoría de los niños controlen
esfínteres….”

Como veremos más adelante, la variabilidad en los tiempos en la infancia es
significativa. Las cifras son orientativas y los dos años se marcan como inicio
del proceso. Pensemos en todo lo que ocurre en los tres primeros años de vida y
entenderemos lo que significa un mes en la infancia
“El verano es el mejor momento….”  Sí, es el mejor momento siempre que coincida con
que tu hijo esté preparado si no puede ser el peor momento  No es una regla general, dependerá de cada
niño, su edad y su momento evolutivo.
Veamos algunas cuestiones relativas a este
tema;
Lo que los profesionales denominamos “controlar esfínteres” no supone otra
cosa que finalizar un proceso en el que un acto
reflejo
como la micción y la  defecación,
pasa, gracias a la maduración de las
estructuras nerviosas pertinentes
y
no a nuestra insistencia
, a convertirse en un acto voluntario. Se trata por tanto de un proceso madurativo más como puede ser el gateo, la marcha o la
aparición de las primeras palabras, etc.
La singularidad
de cada niño
en la adquisición de estos logros hace realmente difícil
establecer unos plazos concretos, sin embargo, muchos profesionales emiten
juicios acerca de lo que consideran o no plazos “normales”. Pensemos por un
momento en las diferencias en los
procesos evolutivos
de nuestros propios hijos. Hay niños que con 6 meses
gatean y otros inician la marcha directamente…Niños que a los 10 meses dan
algunos pasos y otros que lo hacen con 18 o 20… Niños que emiten sus primeras
palabras a los 12 meses y otros quelo hacen mucho mas tarde. En el control de
esfínteres ocurre algo similar. Aunque podríamos marcar orientativamente los
dos años como la edada en la que se inicia el proceso, la variabilidad es importante. Cabría  preguntarse  el por qué de esa preocupación desmesurada en la
adquisición  de esta habilidad,  que como otros aspectos en el desarrollo
normal de los niños, llegará a su debido tiempo, es decir cuando el niño esté
maduro.
Aunque muchos niños son capaces de advertir su necesidad de ir al baño
alrededor de los 18 meses
e indicarlo, esto no significa ni mucho menos que sean capaces de controlar  esfínteres, sería una señal, en todo caso, de que podemos iniciar el proceso.
Las ramificaciones
nerviosas
responsables del control de esfínteres alcanzan la maduración entre los 18 meses y los tres
años
. De forma que entre los 2 y los 4 años la mayor parte de los niños
puede controlar adecuadamente ambos esfínteres. Al tratarse de un proceso
madurativo hay pocas cosas que los padres o el niño puedan hacer para
acelerarlo sin que tenga un efecto negativo. De nada sirve amenazar, reprender, premiar se trata más bien de respetar y acompañar de la mano durante el proceso,
no dos pasos por delante. Dos señales fundamentalmente
nos van a indicar el inicio del proceso: en primer lugar que el niño sea capaz de indicar que está mojado, y en segundo
lugar que sea capaz de anticipar la necesidad de ir al baño.
Detrás de muchos casos de enuresis nocturna  (niños que se hacen pipí por la noche)
encontramos, tras las entrevistas iniciales, un falso control de esfínteres a los dos años que se produjo, no por
el deseo y maduración del niño, sino como respuesta a la demanda exigente de
los adultos. Casualmente, los niños que vuelven al pañal después de ese
supuesto control por recomendación de la psicoterapia, invierten un plazo de tiempo similar en la adquisición del control real de esfínteres que al que les restaba
cuando en su día les quitaron el pañal. Como si de un proceso de autorregulación se tratase, el niño al que se le quitó el pañal forzosamente a los 18 meses sin estar preparado, y que hubiese adquirido por sí solo el control 12 meses después, invertirá 12 meses aproximadamente en volver a adquirir el control.
El problema es que, una vez más, es la exigencia social la que marca los
ritmos madurativos de los niños. Los centros escolares exigen como requisito
para acceder al segundo ciclo de infantil, que comienza a los 3 años, el
control de esfínteres, lo que obliga a muchos padres a acelerar el proceso sin
poder respetar la singularidad de cada niño.
José R. Codina
Villalón